martes, 5 de enero de 2010

Ahora cambié las cartas no entregadas por letras tipeadas en este nuevo lugar.

Ultimamente las cosas no salen como las planeo, lastimo a la gente que quiero, como te debo haber lastimado a vos. Todas esas palabras que no dije, todas las lágrimas que no dejé que vieras por un orgullo estupido que para lo único que me sirvió fue para perderte.

Tal vez si te las hubiera dicho, si no hubiera aceptado el día que me alejaste sin motivos, si te hubiera obligado a darme una explicación, si hubiera ido a verte otro día, y otro, y otro... pero tenía miedo, y no vi todo lo que vos estabas sufriendo, no pude ver tu desesperación...

¿Por qué no me dejaste quedarme al lado tuyo? ¿Por qué no hablaste conmigo? No quiero que la soledad y la debilidad me arroje a los brazos de nadie más, quiero ser sólo tuya, quiero que vengas a buscarme, aún sabiendo las consecuencias que eso pueda traer.

Hoy por fin lo entendí, y no puedo decírtelo porque no sé como encontrarte, dónde buscarte, a quién preguntar por vos... Pensé que lo tuyo era indiferencia, que nunca iba a importarte lo suficiente como para que me eligieras... ¿Por qué tu libertad no pudo estar al lado mío? ¿Por qué me dejaste sola cuando más te necesitaba? ¿Por qué no puedo verte ahora? Quiero que sean sólo tus brazos los que me abrazen cuando estoy llorando como ahora ¿Por qué no venís a buscarme?

Si supieras como te necesito, si alguien te lo dijera, si pudieras mirarme ahora a los ojos, si llegara a tus oídos todos los intentos de buscarte, aunque sea peligroso, aunque no pueda salir a dar la vuelta a la manzana sin tenerlos vigilándome... te tiene que llegar, como sea, también tenés que ver las estrellas y pensar en mí... ¿por qué hice las cosas tan mal? ¿por qué no me di cuenta antes?

Te regalo unas palabras de un libro que busqué hace bastante para regalártelo, curioso que lo encuentre ahora que no sé como entregártelo:

"No supe comprender nada entonces. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡No debí haber huido jamás! Debí haber adivinado su ternura, detrás de sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla". El Principito - Antoine de Saint-Exuperi.

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